El liderazgo de Bogotá en el Programa BEA

En esta entrevista realizada a Cristina Gamboa, Directora Ejecutiva del CCCS, y a Juan Camilo González, Gerente del Plan de Ordenamiento Zonal del Norte de la Alcaldía de Bogotá podrán conocer cómo la ciudad ya empezó a tomar medidas para mejorar la tasa de eficiencia energética en las edificaciones y las oportunidades y beneficios en términos de impacto económico, ambiental y social. Estos avances se dan en el marco de la participación activa de la Alcaldía de Bogotá, y el apoyo técnico del CCCS, en la iniciativa global Building Efficiency Accelerator (Programa BEA), la cual es coordinada por el World Resources Institute (WRI).

  • ENTREVISTADOR:
    (P) Eric Mackres, Gerente de la Iniciativa Acelerador de Eficiencia Energética en Edificaciones (Building Efficiency Accelerator, BEA) del World Resources Institute (WRI)
  • ENTREVISTADOS:
    Cristina Gamboa, Directora Ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) y Vicepresidenta del World Green Building Council
    Juan Camilo González, Gerente del Plan de Ordenamiento Zonal del Norte de la Alcaldía de Bogotá

 

Eric: ¿Por qué trabajan en eficiencia de edificaciones?, ¿qué oportunidades y/o beneficios ven en términos de impacto económico, ambiental y social para Bogotá si se toman medidas para mejorar la eficiencia de las edificaciones?

Cristina: Me involucré en la industria de las edificaciones sostenibles en agosto del 2009. Desde la dirección del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) vimos que promover la sostenibilidad en el ambiente construido es un factor fundamental para combatir el cambio climático. Como un país en desarrollo existe una oportunidad inmensa para consolidar la eficiencia desde el principio. Me ha motivado el potencial de influir en formas de pensar y hacer negocios en el sector de la construcción de una manera diferente y también rentable, con el objetivo de generar impactos positivos en la sociedad y en el ambiente.

Hace dos años con Jennifer Layke del WRI soñábamos con un proyecto como el BEA con la capacidad de convocar diferentes actores y generar conciencia en el sector privado. El CCCS ha logrado dinamizar y aumentar la rentabilidad del sector de la construcción con la creación de mercados verdes y queremos generar un impacto significativo también en la industria de la vivienda social. Queremos orientar nuestros esfuerzos hacia la salud y la calidad de vida, no sólo en términos de oportunidades de negocio.

Juan Camilo: Las edificaciones son responsables a escala global, de un gran porcentaje del consumo de agua y energía (más de un tercio en energía y un cuarto en agua), por lo tanto hay un gran potencial para mejorar la eficiencia en recursos de nuestras ciudades. Mientras podamos construir nuestras viviendas y edificaciones comerciales de una mejor manera, seremos capaces de ayudar a los ciudadanos, sobre todo a aquellos de bajos ingresos, a ahorrar valiosos recursos y dinero.

Bogotá tiene un gran potencial, al considerar su altitud (2.644 m.s.n.m.) el aire acondicionado o la calefacción no suelen ser prioritarios en algunos tipos de edificaciones, y la gravedad facilita el ahorro energético para el suministro de agua. Si somos capaces de aprovechar los beneficios de nuestra localización geográfica será más sencillo convertirnos en una ciudad “cero emisiones”, una de nuestras metas para los nuevos desarrollos urbanos de Bogotá.

Eric: ¿Cuáles creen que son los mayores retos para construir edificaciones eficientes en Bogotá?

Juan Camilo: Observo tres retos principales:
i) El primero es crear normas realistas. En el caso de las leyes ambientales en Colombia, se regula teniendo en cuenta escenarios ideales, por lo tanto los documentos no responden a un contexto real y la ley resulta de muy difícil aplicabilidad. En consecuencia no logramos construir lo que soñamos ni obtenemos los resultados que se hubieran logrado si la norma se hubiera diseñado desde un principio pensando en la realidad del contexto.

El segundo reto es precisamente asegurar que las “normas realistas” sean implementadas. El control urbano no es fácil. Tenemos problemáticas relacionadas con edificaciones construidas en lugares no aptos. Imaginen además de esto tratar de controlar que las edificaciones se construyan de forma sostenible. El control debe ser aún más severo.

El tercer reto es crear los incentivos apropiados. Más allá de lo obligatorio necesitamos los incentivos apropiados: financieros y culturales, de acuerdo a las dinámicas reales del mercado, para que los actores estratégicos puedan implementar las normas, no porque estén obligados, sino porque lo desean.

Cristina: Pondría los mismos desafíos pero descritos de forma diferente. Para que el mercado cambie y se incrementen los niveles de sostenibilidad de las ciudades, en el entorno construido, tiene que haber una mezcla de factores incitadores y disuasivos, es decir zanahoria y garrote. Los factores “garrote” serían las normas e incentivos de control urbano. Los factores “zanahoria” comprenden los cambios en las formas de actuar de las personas involucradas en la industria de la construcción. Con lo anterior quiero decir que construir edificaciones e infraestructuras sostenibles en el corto plazo puede llegar a ser difícil debido a que no es la forma como el mercado lo ha venido tradicionalmente haciendo. Sin embargo, la oportunidad de generar valor agregado y al mismo tiempo los potenciales retornos a la inversión y protección del ambiente, pueden llegar a cambiar drásticamente las formas de pensar y de actuar de la industria.

Eric: ¿Cómo empezó la ciudad a tomar medidas para mejorar la tasa de eficiencia energética en las edificaciones?, ¿cómo surgieron el liderazgo, la visión y el impulso?, ¿quiénes fueron los actores estratégicos involucrados y qué papel desempeñaron?

Juan Camilo: Empezó a nivel cultural. La población de Bogotá ha empezado a preocuparse por el ambiente; esto es un gran avance. Cuando todos empiezan a reunirse alrededor de una misma causa y sus defensores no son únicamente los líderes, se incentiva a gobernantes y demás actores estratégicos a hacer mejor las cosas. El Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, cree que tenemos que ser más eficientes para ocupar el espacio, en vez de crecer sin planificación, lo que resulta en grandes ineficiencias.

Lo que tenemos hoy es una reglamentación nacional que actualmente no es aplicable porque algunas especificaciones no han sido bien entendidas. Estamos trabajando actualmente con el CCCS y el WRI en el Programa BEA para desarrollar una iniciativa de eficiencia energética en Bogotá que permita implementar efectivamente las regulaciones existentes.

Cristina: Hay un compromiso total por parte del Alcalde Enrique Peñalosa y este tipo de programas reflejan lo que los ciudadanos quieren ver pasar a mediano y largo plazo. En el 2030, cuando miremos atrás y veamos el crecimiento de la población y del espacio construido, estaremos orgullosos de haber plantado la semilla de la eficiencia energética tempranamente. Bogotá entiende que el medio urbano es el lugar estratégico para combatir el cambio climático y generar mejor calidad de vida hacia el futuro.

Eric: ¿Qué tipo de acciones está tomando Bogotá o estará implementando para mejorar la eficiencia energética?. ¿Por qué estas acciones fueron seleccionadas?

Cristina: Como lo mencionó Juan Camilo, uno de los retos principales para Bogotá es trabajar en la implementación efectiva de una norma nacional para el ahorro de agua y energía en nuevas edificaciones. Con el Programa BEA trabajaremos para aportar una política adaptada a las necesidades de Bogotá, a su clima y a sus capacidades técnicas. Necesitamos un mecanismo de seguimiento de datos para entender el impacto de la política en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero (GEI). Necesitamos saber cómo Bogotá responde a los compromisos adquiridos por Colombia en el Acuerdo de Paris y en las metas nacionales para el desarrollo bajo en carbono.

Adicionalmente queremos tener un proyecto piloto cuya construcción empiece en un año. La idea de desarrollar el proyecto en el Plan Parcial Triángulo de Fenicia (un plan de renovación urbana a escala barrial promovido por la Universidad de Los Andes), es generar, a través del contexto del urbano, lecciones aprendidas para desarrollos a gran escala que puedan ser aplicables en otros sectores de la ciudad. Con el Programa BEA, la administración puede mostrar a otras ciudades una forma de aportar a la sostenibilidad de los espacios urbanos.

Eric: ¿Qué rol tienen, o han tenido, los diferentes actores estratégicos en el proceso colaborativo que promueve el Programa BEA, para apoyar a la ciudad a tomar medidas y lograr metas?, y ¿cuáles son algunos ejemplos?

Juan Camilo: Para desarrollar una norma efectiva se necesita trabajar junto con quienes tienen la experticia técnica. En la Secretaría Distrital de Planeación no tenemos la experticia técnica ni la experiencia para saber si lo que estamos diseñando funcionará. Por lo tanto es fundamental para el éxito de la norma que involucremos actores estratégicos y al sector privado en su diseño y control. No podemos hacerlo solos.

Por ejemplo la política de eco-urbanismo de Bogotá tiene especificaciones para agua lluvia que son tan exigentes que la empresa de acueducto no tiene la capacidad de aplicarlas apropiadamente. Si la Secretaría Distrital de Planeación y la Empresa de Acueducto de Bogotá hubieran diseñado esta política de forma colaborativa, seguramente la ciudad podría estar ahorrando galones y galones de agua.

Hoy estamos viendo que los participantes del Programa BEA en Bogotá saben cosas que nosotros no. La participación colaborativa ayuda a superar las brechas existentes en términos de conocimiento, y a anticipar errores que podrían cometerse si se diseñan las políticas solamente por nuestros medios.

Cristina: La palabra clave es “liderazgo”, y este tipo de liderazgo se centra en la colaboración. Tener este tipo de discusiones de forma temprana, antes de que las políticas sean adoptadas, y tener un diálogo transversal e intersectorial en el proceso colaborativo es fundamental. El ambiente construido es muy complejo, y su gobernabilidad toma forma a través de diferentes actores. La colaboración del BEA se fundamenta en este tipo de conversaciones en una forma eficiente y productiva. También brinda a muchas empresas y organizaciones la oportunidad de ser escuchados e influir en la soluciones de problemas técnicos, de esta manera se evitan errores y se incrementa la certeza de estar haciendo las cosas bien desde un principio.

Eric: ¿Qué herramientas y mecanismos han utilizado para comunicarse y comprometer a los actores estratégicos?

Juan Camilo: Empezamos con un taller de lanzamiento al cual invitamos a actores representantes de diferentes sectores: desarrolladores, expertos, etc., y escuchamos sus opiniones. Hubo una encuesta que brindó el WRI para entender las percepciones de los actores estratégicos sobre las temáticas claves, desafíos y oportunidades.

Actualmente estamos trabajando con grupos específicos – un grupo para diseñar la norma, un grupo técnico y otro para el seguimiento de la política y del proyecto – cada grupo involucra a representantes de los sectores público y privado con experticia técnica. Nos estamos asegurando de que todos participen durante la totalidad del proceso.

Cristina: Adicional al taller, la encuesta, el sistema de gestión de proyecto y las conversaciones personalizadas, tener el respaldo y la credibilidad del Alcalde y de la Secretaría Distrital de Planeación le ha permitido al Programa BEA tener la fuerza y aceptación necesarias para crear conversaciones efectivas. Estamos construyendo desde el conocimiento actual y suprimiendo las barreras, gracias también a la cooperación internacional. Este método de trabajo a partir de conversaciones prácticas mantiene a la ciudad interesada porque genera resultados concretos y no sólo diagnósticos. Esto es diferente de otros proyectos recientes que empezaron y se quedaron sin recursos para generar un impacto real a través de políticas, proyectos y mecanismos que logren cambios a largo plazo.

 

Por Eric Mackres y Talia Rubnitz, enero 31 de 2017

Traducido de http://thecityfix.com/blog/voices-of-efficiency-cristina-gamboa-juan-camilo-gonzalez-and-bogotas-leadership-through-partnership/
Por Andrea Cifuentes, Asesora Técnica Programa BEA, CCCS

Texto originalmente publicado en inglés en http://thecityfix.com/blog/voices-of-efficiency-cristina-gamboa-juan-camilo-gonzalez-and-bogotas-leadership-through-partnership/

! Comentario

  1. JESUS ARMANDO CHAMORRO PORTILLA JESUS ARMANDO CHAMORRO PORTILLA
    febrero 28, 2017    

    Es el momento y la hora precisa para formarnos como personas que buscan hacer el cambio en la manera de pensar y desarrollar los diferentes procesos en una gran variedad de campos de desarrollo, que conlleven a una sostenibilidad global, que solo con el tiempo y los resultados, las nuevas generaciones serán quienes lo valorarán y nos darán sus agradecimientos, empezando por la madre naturaleza.
    Felicitaciones por este gran empeño y que todo este deseo se haga una realidad. DIOS PERDONA, PERO LA NATURALEZA !NO! .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *