El Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) considera relevante que los Proyectos de Acuerdo 724 y 709 de 2026, actualmente en discusión en el Concejo de Bogotá, planteen un conjunto de medidas tributarias orientadas a promover la inversión, la competitividad, la generación de empleo y la transformación de distintos sectores de la ciudad. Dentro de esta iniciativa se incorporan incentivos asociados al desarrollo de proyectos que cumplan criterios de sostenibilidad y cuenten con certificaciones de construcción sostenible reconocidas nacional e internacionalmente. Esta discusión representa una oportunidad para analizar, desde una perspectiva técnica, componentes de la iniciativa que abren una conversación necesaria para el sector sobre cómo la ciudad puede generar condiciones para avanzar en renovación urbana, modernización de la infraestructura, eficiencia en el uso de los recursos y transformación sostenible del territorio.
Renovación urbana
Uno de estos componentes es la renovación urbana. El proyecto contempla incentivos asociados a proyectos de vivienda en áreas de renovación urbana, intervenciones sobre edificaciones ubicadas en zonas de valor patrimonial y otros mecanismos orientados a movilizar inversión hacia el desarrollo urbano. Desde una perspectiva de sostenibilidad, la renovación de la ciudad existente es particularmente relevante. Bogotá enfrenta el reto de seguir creciendo y transformándose sin que esto signifique únicamente expandir su huella de carbono urbana. Recuperar, adaptar y mejorar edificaciones y sectores consolidados puede contribuir a aprovechar mejor la infraestructura existente, revitalizar sectores urbanos y mejorar las condiciones de habitabilidad y desempeño del entorno construido.
Modernización del alumbrado público
Otro elemento que merece análisis es la modernización del alumbrado público. El proyecto plantea evolucionar hacia una infraestructura que incorpore tecnologías LED, telegestión, automatización, analítica de información e Internet de las Cosas. Según la propuesta distrital, esta infraestructura no estaría limitada a la iluminación, sino que tendría aplicaciones relacionadas con conectividad, movilidad, monitoreo y gestión urbana.
Desde el CCCS consideramos que este tipo de transformaciones desde criterios de eficiencia energética, desempeño ambiental, resiliencia, calidad del espacio urbano y generación de valor para las personas, van de la mano al desarrollo de una ciudad sostenible e inteligente desde la planeación urbana, la infraestructura, las edificaciones, la movilidad, la energía y la gestión de los recursos, bajo una visión común de largo plazo.
Conclusión
Por ello, resulta pertinente que los instrumentos económicos, fiscales y urbanos que adopte Bogotá sean evaluados también por su capacidad para contribuir a objetivos de sostenibilidad, mejorar la calidad del entorno construido y facilitar inversiones que permitan responder a los desafíos ambientales y sociales de la ciudad.
Bogotá tiene la oportunidad de conectar las decisiones económicas que hoy se están discutiendo con una visión más amplia sobre la ciudad que quiere construir en las próximas décadas: una ciudad más eficiente en el uso de sus recursos, que reduzca vulnerabilidades y avance hacia entornos, regenerativos orientados a al bienestar de las personas, las comunidades y el planeta.


